

El vicariato de San José es miembro de la Provincia Dominicana del Santísimo Rosario, por lo que está formada por Dominicos Missioneros de la Provincia que trabajan en Japón. La historia del Vicariato, es en buena parte la historia de la Orden de Predicadores en Japón.
Su historia esta dividida en dos períodos bien definidos. El primer período corresponde al siglo XVII, desde el año 1602 al 1637. Es un tiempo de persecución contínuo, pero también de gran heroísmo de los mártires y de una labor misionera extraordinaria. El segundo período comienza en 1904 al reabrirse la misión y se perpetúa hasta nuestros días. En este tiempo se ha realizado una gran labor misional a través de parroquias y educación.
El Shogun Oda Nobunaga (1573-1582) comenzó el comercio con países extrangeros e implementó una política favorable al cristianismo. Sin embargo, su sucesor Toyotomi Hideyoshi (1582-1598), no estaba de acuerdo con dicha política y en 1587 publicó un edicto de expulsión de todos los misioneros. Como muchos desobedecieron lo ordenado en dicho edicto, en 1597 tuvieron lugar las primeras crucifixiones de cristianos en Nagasaki.
En medio de dicha persecución y dificultades, los cristianos japoneses tenían la necesidad urgente de sacerdotes. Por ello, Iehisa Shimazu, Señor feudal de la región de Satsuma en la isla de Kyashu, en 1601 invitó a los Dominicos misioneros españoles de la Provincia del Santísimo Rosario a su territorio. La Provincia del Santísimo Rosario fue creada por Dominicos españoles en Manila (Filipinas) en 1587, como Provincia misionera para el extremo oriente. Apenas 14 años después de su fundación, y aún siendo pocos, los frailes de la Provincia no dudaron y aceptaron valientemente la llamada urgente y peligrosa de ir en ayuda de tan necesitados cristianos japoneses perseguidos.
De esta manera Japón se convirtió en la primera misión de la Provincia del Santísimo Rosario fuera Filipinas, entonces territorio español. Así comienza una historia heróica de la Provincia, en donde el coraje y dedicación de los frailes a la misión encomendada se manifiesta de muchas maneras, pero ninguna tan elocuente como el hecho que de todos frailes Dominicos que trabajaron en Japón en el siglo XVII (1602-1637), solo uno murió por causas naturales, el resto, tanto europeos como nativos japoneses, murieron mártires.
En 1602 El vicario Fr. Francisco Morales OP llegó a Japón acompañado por otros 5 frailes; juntos se establecieron en Koshiki, construyendo una iglesia y una casa religiosa para la comunidad. Más tarde otros frailes se les unieron. Los frailes Dominicos comenzaron su labor apostólica desde Koshiki hasta Kyodomari: Saga, Hamamachi y Kashima, todos estos territorios se encuentran en la isla de Kyushu. Pero como en 1609 fueron expulsados por el Señor feudal de Satsuma, los frailes se concentraron en lugares cercanos a Nagasaki y Omura. Para entonces (1609) había ya comunidades de frailes en Kyoto, Kyodomari y Nagasaki. Después también se creó casa en Osaka.
Los primeros años de tan ajetreado apostolado fueron bien, hubo muchos conversos y también surgieron vocaciones. Pero en 1614, el Shogun Tokugawa Ieyasu (1603-1616), un budista fervoroso contrario a la influencia de extrangeros sobre los Japón, promulgó el "edicto de total persecución" contra los cristianos. Dicho edicto fue ejecutado de manera rigurosa durante 20 años, por ello borró completamente todo signo público de cristianismo. Por ello, los misioneros Dominicos no pudieron expandirse más y fueron obligados a quedarse en el país de forma secreta como "Iglesia perseguida subterránea". Dado que la presión política y la persecución religiosa cada vez se hizo más intensa, los frailes comenzaron a organizar la Cofradía del Rosario y la Orden Tercera Dominicana, entre los cristianos de Nagasaki y lugares cercanos. Estos cristianos laicos japoneses hicieron grandes proezas de evangelización y ayudaron muchísimo a la Iglesia durante aquellos años de persecución. Muchos de ellos también dieron su vida por la Fe, algunas veces familias enteras dieron sus vidas por la Fe, escribiendo así unos de los capítulos más bonitos de la historia del cristianismo en Japón.
Los Shoguns sucesivos, Tokugawa Hidetada (1616-1623) y Tokugawa Lemitsu (1623-1651) intensificaron aún más la persecución contra los cristianos. Miles de cristianos murieron y el catolicismo fue borrado de Japón.
En 1617, cuatro religiosos europeos fueron ejecutados, entre ellos se encontraba el beato Alfonso de Navarrete OP.
La persecución se extendió a todo el país, aunque se centró más en la isla de Kyushu, y más concreto fue realmente violenta en Nagasaki. Allí, en agosto y septiempre de 1622, hubo dos martirios espectaculares. El segundo de ellos el del 10 de septiembre es conocido como el ¨gran martirio,¨ y en él fueron ejecutados muchos de nuestros hermanos Dominicos.
Muchos mártires sufrieron unas muertes terriblemente dolorosas : crucifixiones,
decapitaciones, quemarles poco a poco vivos, u otro
tipo de torturas ¨más refinadas. Entre estas torturas
estaba la de regurgitar agua, que consistía en forzar a
la víctima a beber gran cantidad de agua, para luego
golpearla en el estómago con gran violencia para forzar
que el agua fuera devuelta por la boca. Tal proceso
provocaba la ruptura de los órganos internos, causando
hemorragias internas y gran dolor a la víctima. Los
mártires sufrieron también la tortura de introducirles
agujas y trozos de palitos en las uñas u otras partes
del cuerpo. Algunos sufrieron además el martirio del
ser colgados boca abajo dentro de un agujero fétido
sujetos con una trampilla al nivel de la cintura. Para
alargar su sufrimiento, a veces también se sangraba a
las víctimas para extender el tiempo de sofocación.
Hubo víctimas que tardaron varios días en morir. Dichas torturas nos muestran
los grandes sufrimientos que tuvieron que padecer los mártires y sobretodo su
gran Fe.
En 1637 sufrieron el martirio el martirio del último grupo de misioneros Dominicos, por lo que se terminó la presencia dominicana en Japón.
El miedo a lo extrangero se impuso de tal forma, que desde 1640 hasta 1854, por voluntad de sus líderes, todo el país quedó aislado totalmente del resto del mundo.
La terrible persecución religiosa tuvo sus muchas razones políticas, económicas o sociales, como reconocen los historiadores. Entre ellas se suelen enumerar las siguientes: las intrigas y desacuerdos con poderes extrangeros; la engañosa y secreta campaña de los protestantes contra los católicos; actos imprudentes de navegantes extrangeros; la actitud anticristiana de los poderosos de otras religiones; y sobretodo, el miedo de los Shoguns de ser conquistados, o al menos dominados por las naciones extrangeras a través de su influencia religiosa en Japón, en donde además se estaba viviendo un período crítico para la unificación de todo el país.
Sin embargo, hemos de reconocer que todo ello no quita ningun valor al hecho heróico de ser testigos de la Fe. Los mártires Dominicos no lucharon por el poder o control de territorio alguno, sino más bien fueron testigos de la Fe y víctimas de una violencia ajena a ellos.
Entre los muchos mártires que dieron su vida por confesar su fe, se encuentran muchos Dominicos: frailes, religiosas, terciarios y miembros de la Cofradía del Rosario. Entre los mártires Dominicos más conocidos que fueron ¨testigos de la Fe¨en Japón podemos enumerar los siguientes :
1. Beato Alfonso de Navarrete.
2. Beato Juán Martínez de Santo Domingo.
3. Beato Luis Flores.
4. Beato Francisco Morales.
5. Beato Angel Ferrer Orsucci.
6. Beato Alonso de Mena.
7. Beato Jacinto Orfanell.
8. Beato José de S. Jacinto "Salvanés".
9. Beato Domingo del Rosario.
10. Beato Tomás del Rosario.
11. Beato Tomás de Zumárraga.
12. Beato Mancio de Santo Tomás.
13. Beato Domingo de Hyuga.
14. Beato Pedro Vázquez.
15. Beato Luis Beltrán Exarch.
16. Beato Pedro de Santa María.
17. Beato Mancio de la Cruz.
18. Beato Domingo Castellet.
19. Beato Tomás de San Jacinto.
20. Beato Antonio de Santo Domingo.
21. San Domingo Ibáñez de Erquicia.
22. San Francisco Shoyemon.
23. San Jacobo Kyusei de Santa María.
24. San Miguel Kurobioye.
25. San Lucas del Espíritu Santo.
26. San Mateo Kohioye del Rosario.
27. Santa Magdalena de Nagasaki.
28. Santa Marina de Omura.
29. San Tomás Hioji de San Jacinto.
30. San Jordán de San Esteban.
31. San Antonio González.
32. San Guillermo Courtet.
33. San Miguel de Aozaraza.
34. San Vicente Shiwozuka de la Cruz.
35. San Lorenzo Ruiz (de Manila, primer santo filipino).
36. San Lázaro de Kyoto. Canonized
37. Jerónimo Yagozayemon. (No beatificado)
38. Juan Mozayemon. (No beatificado)
39. Domingo Kakusuke. (No beatificado)

Al permitirse de nuevo la vuelta de misioneros extrangeros, nuestros hermanos volvieron a Japón en 1904 para hacerse cargo de la misión del territorio de la isla de Shikoku, constituido en Prefectura Apostólica (27.1.1904).
La Provincia nombró Vicario Provincial para ese territorio al P. José María Alvarez, quien el 16 de agosto de 1904 se establece en Kochi y posteriormente el 2 de octubre de 1904, fue nombrado primer Prefecto Apostólico de Shikoku. El 18 de octubre de 1904 llegan a Kochi 4 frailes más (Tomás de la Hoz, Faustino Rodríguez, Millán Domínguez y Celestino Arbás), instalándose con el Vicario en la parroquia de Kochi city, y desde allí comienzaron su apostolado.
En 1912 y 1913, el P. Provincial Buenaventura García de Paredes al hacer la visita canónica mandó edificar casas nuevas exentas del Ordinario, reorganizando así el vicariato y dándo independencia a los frailes para que pudieran impulsar su acción misionera.
En 1949 la Santa Sede dividió la Prefectura Apostólica de Shikoku en cuatro distritos eclesiásticos, segun el territorio de las cuatro provincias civiles de la isla. A nuestro vicariato solo se le encomendó el territorio de la provincia civil de Ehime, por lo que sus esfuerzos misioneros se centraron a partir de entonces en ese territorio fundando en él parroquias, escuelas infantiles y colegios. En 1963, la Prefectura Apostólica de Shikoku fue elevada a rango de diócesis, con el nombre de "diócesis de Takamatsu".
Durante todos estos años de evangelización y fundación de la Iglesia, la ayuda
del vicariato ha sido generosa y crucial para el fortalecimiento de la joven
diócesis. Los frailes no solo han convertido y formado a muchos fieles, sino que
para apoyar a la diócesis, la propiedad de iglesias y kinders fue donada al
obispo, reteniendo para el vicariato solo la propiedad de la casa central de
Matsuyama y la del convento de San José.
Y segun sus posibilidades, los hermanos del vicariato siguen trabajando con
esmero en las parroquias, kinders y el colegio Aiko, para el servicio de la
sociedad japonesa y la iglesia local, a la que ayudan gratuitamente.
Como resumen del fruto misionero del vicariato y su contribución a la iglesia en el siglo XX, podríamos citar, entre otras, la creación y dirección de las siguientes instituciones:
A. Parroquias :
1.- Iglesias ya existentes y desarrolladas por los frailes : Kochi (1904-1949),
Tokushima (1905-1949), Uwajima (from 1906), Takamatsu (1918-1949),
Yawatahama (from 1937), etc.
2.- Iglesias fundadas y desarrolladas por Dominicos : Akaoka (1933-1950), Awa-Ikeda (1933-1938), Shinhonmachi (Enoguchi-Kochi) (1937-1949), San Bancho (Matsuyama) (1905-), Imabari (1926-), Niihama (1937-), Saijo (1949-), Iyo-shi (1953-), Dogo (Matsuyama) (1957-), Hojo (1968-), etc.
B. Escuelas de infancia :
"Umi no Hoshi” (Matsuyama), "Seibo” (Dogo-Matsuyama ), "Tenshi” (Gunchu),
"Wakaba” (Imabari), "Maria” (Saijo), "Aiko” (Niihama), "Aiwa” (Uwajima),
"Seibo” (Yawatahama), etc.
C. Colegios y residencias universitarias :
Colegio Aiko en Matsuyama (1952-); Casa de Kyoto (1951-1955) en cooperacion
con la provincia de Canadá y posteriormente donada a la misma; Casa y
residencia de Tokyo (1959-2010); Casa de Nishinomiya (1989-), residencia de
profesores.
D. Establecimiento de la Orden en Japón :
1. A parte de las comunidades establecidas con sus ministerios específicos
descritos arriba, los frailes han promovido y formado vocaciones nativas para la
Orden.
2. Los frailes también han establecido y dirigido la Orden tercera y la cofradía del Rosario.
3. Los frailes han ayudado mucho a las religiosas dominicas establecidas en Japón, en particular a la Congregación misionera de Santo Domingo, a las que han promovido, dirigido y también donado propiedades.
4. El vicariato siempre que se ha solicitado, ha cooperado en proyectos comunes concretos con otras provincias dominicanas en Japón. Recientemente en 2001 envió novicios y personal a la casa noviciado del vicariato canadiense en Tokyo, y pocos años más tarde envió frailes para atender la parroquia del vicariato canadiense en Tokyo por varios años.
Un caso especial a tener en cuenta, es la creación del Vicariato General de Japón en el año 1951, para lo cual nuestro vicariato envió personal y dinero para adquirir una casa interprovincial en Kyoto, proyecto impulsado por la Curia General y que tenía como objetivo la creación de una provincia japonesa, pero en apenas 4 años fracasó, quedándose la casa el vicariato canadiense.
E. Obras sociales :
En tiempos de pobreza y por muchos años el vicariato creó y ayudó
generosamente a los necesitados a través de dispensarios en nuestras casas y
parroquias, una acción social que hoy en día ha asumida casi en su totalidad el
gobierno de la nación. Se sigue ayudando a los necesitados en las parroquias y
además ayudamos en otros proyectos en el extranjero como el hospital de
Caridad ¨San Martín de Porres¨ de la ciudad de San Juan (Filipinas).
En este mismo contexto de obras sociales, hemos de recordar también la creación y dirección por cinco años (1954-1959) del mayor hospital psiquiátrico de Matsuyama en Japón.
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